Historias Mexicanas

Cuentos y Relatos de México

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Historias Aleatorias

Te seguiré cantando

Roberto Gomez/ Jonathan Bell El olor del ramo de jazmín que llevaba envuelto en papel metálico dejaba en la calle una vaga pero deliciosa estela mezclada con algo de esperanza y buen humor. La guitarra, no era de marca, era un instrumento algo viejo al que había podido dotar de vida en ciertos mágicos momentos con sus dedos. El viento soplaba a su oído buenos consejos, nada parecía poder detener su paso hacia aquella ventana que separaba la ficción de la realidad. Se podría decir que Jacobo no era un aficionado a las serenatas, pero aquella noche estaba dispuesto a cantar hasta el amanecer aunque todo el pueblo de Santiago le apedreara después de hartarse con su alboroto. ...
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MARIANITA

…La verdad es que a Marianita ya venía pesándole la vida desde hace buen tiempo. No de ahora, sino desde mucho tiempo atrás. Primero, por lo de su enfermedad, ya ve. Eso de que nunca estuvo bien de su cabeza por el retraso mental con que nació…Y por si eso fuera poco, luego lo del Felipe. ¿Se acuerda? El desgraciado ese que ahora debe estar contando las escamas de los demonios en el infierno y que por tantos años abusó de esta pobre infeliz sin que nadie lo imagináramos. Pues bien, la cosa es que cuando Marianita se apareció con esa barriga abultada e inflamada a nadie nos sorprendió. Y es que si se fija bien, verá que en este pueblo todos tenemos estas panzotas que están co...
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BELLAS ARTES

  1 Fue en el PALACIO DE BELLAS ARTES donde conocí al amor de mi vida, en la explanada del mismo para ser exactos, fue hace un año cuando sentado en el mismo lugar que ahora, fue cuando me alumbro la pupila por primara vez, ella, una niña morenita de no mas de uno sesenta con su cabello rizado como las olas del mar y su color de su pelo era castaño dorado como la arena de una playa, sus ojos azules y profundos, todo en ella me recordaba el mar, sus dieciséis años no los demostraba en lo maduro de su figura ni en la candidez de su sonrisa, los rasgos de su rostro en verdad eran maravillosos, de su edad me entere mucho después de conocerla. ...
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Luz del monte

[El amor a los hijos es más fuerte que todo]            Hubo una vez en la existencia del Estado Coahuila de Zaragoza en México, unas encillo, diariamente se afanaba en las tareas hogareñas combinando así su labor de madre, quién educaba a su pequeña hija María de los Ángeles. En aquél pueblo con calles de tierra y casas humildes alejadas entre si de los vecinos; ella misma comenzaba a instruir a la pequeña niña en su aprendizaje de números, vocales y colores.           Aquella noche de calor insoportable, cuando el sudor parece que se destila del cuerpo cual esponja repleta de agua, la luz del quinqué alumbraba destellando su luz por el interior del jaca...
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LA GUADALUPANA

LA GUADALUPANA Llevaba  cinco años precisamente aquí en la guadalupana, viviendo con mi tía Guillermina, mi mama lucia y mi hermana Alejandra, en su pequeña pero acogedora casa de ladrillo rojo  y cemento. Además tenia dos habitaciones de 4x 4 con un closet de   1 MT y un mini baño. “para mi no podía considerarse eso, era muy incomodo hacerlo ahí”  El patio  era igual o peor de pequeño que toda la casa, a duras penas se podía colocar  la lavadora  y  ese lavabo de piedra y granito. Ese patio tenía 4 rejas que dividían el terreno correspondiente a otras 60 casas, o más bien dicho “mini casas”.  Sin duda la unidad era tranquila, “al menos mas de lo que se puede...
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Un Monstruo Durmiendo

Cuando era pequeño no entendía porque lo llamaban el Cerro de la Silla. Carecía de patas y de asiento. Nunca pude verle la forma de un respaldo. Para mí, no tenía semejanza alguna a una silla. En las mañanas, metido en el auto que conducía mi padre, con mi corbata apretándome el cuello y el lonche en mi regazo, veía ese enorme cerro de forma intermitente entre las casas, y me parecía más bien un monstruo durmiendo. En mi mente, la cual no sabía la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Mundo, esa montaña representaba aquella época en donde los héroes salían cabalgando de enormes castillos a hacer justicia y rescatar doncellas. En esa época, pensaba yo, algún dragón, cansad...
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La Idea

La idea Ornán G. Gómez  Alondra era novia de Félix, mi compañero de licenciatura. Él era costeño. Alto, obeso, y poeta. Ella, rubia, ojos aceitunados y pintora.   Ir a casa de Félix para emborracharme y mirar a Alondra era un privilegio que no podía perder. La rubia, cigarrillo en los labios, recorría la casa contoneándose, pero al terminar de fumar, se tiraba sobre el colchón, boca abajo, y dejaba a la imaginación sus delineadas curvas.Cuando terminamos la licenciatura Félix regresó a Huehuetan, su pueblo, y Alondra montó una exposición con sus cuadros, y dos meses después se dejaron. Por mi parte me habían despedido de cuatro empleos, y estaban por echarme del quinto.D...
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