Historias Mexicanas

Cuentos y Relatos de México

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Historias Mexicanas

Historias Aleatorias

Historias del Mazatlán que ya nadie recuerda....

Creo que no he visto a ningún otro compatriota, que se le enchine el cuero, ni llorar o suspirar cuando esta lejos de su tierra, tanto como al sinaloense, especialmente al mazatleco, y no es por que yo sea de aquí, es que con solo escuchar su corrido, el “ay que bonito Paseo del Centenario, ay que bonita también su catedral aquí hasta un pobre se siente millonario, aquí la vida se pasa sin llorar”…, no es para menos alguna magia tiene esta tierra, que hace gritar que como sus hombres, mujeres y sus mariscos claro esta, no hay dos, y que sí, como lo gritó José Alfredo Jiménez  tenemos todos nosotros un orgullo el gran orgullo de ser de ¨Mazatlan. Era una casa de aquellas, de ...
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Flores para San Antonio

La nomenclatura de las calles dice mucho más de la ciudad de lo que los habitantes piensan. Por ejemplo, la calle de Plateros recuerda que hace años se encontraban allí reunidos quienes conocían tal oficio; algo similar puede decirse de Mercaderes, o la de Tabaqueros. También hay calles con alusiones a la naturaleza, como Paseo de las Palmas; otras con nombres casi esotéricos como Barranca del Muerto o el Callejón del Diablo. Y las más que recuerdan un pasado clerical, San Juan de Letrán, Santo Domingo, San Francisco o Nuestra Señora de los Ángeles. ...
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Y las compras para que...

Pensándolo bien… Quiero comprar las cosas que brillan, las que son huecas, las blancas, también las azules y además los dulces. Voy a comprar la tarjeta esa que tiene las luces amarillas de la calle. Voy a comprar el dos por uno en las plaquitas de cobre, un vaso o una taza, un llavero. ...
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Médano Blanco

El desierto de Sechura, en Piura, es un mar de arena que, en sus entrañas esconde oro negro. En el día el sol quema increíblemente en la noche el frio corta las carnes. No hay un arbusto o cueva donde guarecerse y extraviarse en el, aun hoy, es muy peligroso. Años atrás significaba la muerte perderse en esa llanura. Fue en esos tiempos en que llego al Perú el ingeniero geólogo Frank Roberts, traído por la International para buscar petróleo en la zona. En esos tiempos, y aun hoy, esa clase de trabajo se realiza recorriendo el desierto a lomo de bestia, por las arenas que atascan los vehículos. El ingeniero Roberts tuvo una extraña aventura en una de su...
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LAGUNAS DEL CENTRO o ¿Quién quiere estar aquí?

  Contigo cabe todo, el deploro y el entierro, lo que sigue y lo que añoro.   Desperté con sed, luz de calle, de recuerdos; pedían los gritos un amar mudo.   Existe un sacrificio, desconsuelo, a la mirada, del instante, del encierro.   En uña ocasión transité, campanié, parlotié mironiando a los extraños afanados en sus espacios, gorgoriando grandes dudas, queriendo comer un cacho de queso, de eso que inspira, que da alardeos.  Apabullos se escuchaban entre cruces y micros, tacos, jugos, gordas, sopes, pies, y un butifar de menciones. Nadie sabía, ¿Cuándo? El asfalto huarachaba con el polvo, soñaba el cemento; los claxonazos y el esmog se rifaban unas machincuepas. Ojié qu...
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Histórico Encuentro

Catalina caminaba despreocupada por el imponente atrio de Bellas Artes, entre los hermosos mármoles de Carrara, iba arrastrando los pies, viendo sin ver, todo lo que la rodeaba; sus compañeras habían entrado al palacio, estarían ahí horas tomando fotos, y viendo los cuadros de “un fulano” del que nunca había oído hablar y mientras, ella se aburriría de una manera espantosa. Catalina, junto con dos de sus amigas, había planeado el viaje durante todo el año; trabajaron y ahorraron, hicieron pasteles, vendieron galletas, cuidaron niños y pasearon perros; al término del curso ya habían logrado reunir lo necesarios para el camión, un hotel sencillo en el Centro Histórico y una ...
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MEMORIAS DE CINCUATE

MEMORIAS DE CINCUATE  ¡Shhh! Duerme… Suena el agua del canal…Shhh… No temas a la imaginación. A veces se excede, pero, ¿qué sería de este barrio de Coyoacán sin ella? Simple: calles sin colores y gente sin historias. ¡Shhh! No despiertes, te contaré algunas…te contaré la mía…  Era julio cuando me uní a la tripulación de una barca que se internaba en la colorida fiesta laboral sobre las aguas del Canal Nacional. Con ingenuidad a cuestas, compartí clandestinamente el moisés de un recién nacido, aprovechando la sinfonía de gritos ofertando flores, verduras, enseres o animales. Curioso desafío. Por suerte, la madre no apartaba la atención del horizonte desconocido, ...
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